Cliente: Privado
Situación: Figueiras, Santiago de Compostela
Estado: Proyecto en obra.
Superficie: 293 m²
Autores: Joaquín Mosquera, Syra Abella
Fotógrafo: Joaquín Mosquera
La casa trata de encontrar un espacio ausente del tiempo, un espacio atemporal, sin velocidad, en definitiva, casi una cueva en donde la experiencia es fundamentalmente contemplativa y donde sólo cuenta el momento presente. Los sentidos se unen bajo una experiencia lineal completa. El «estar» y el «ser» se unen bajo el disfrute de una realidad casi contemplativa.
Estamos acostumbrados a mirar desde arriba… los aviones o Google nos conducen hacia una visión de conjunto, periférica, como si la ciudad, o la arquitectura se configurara como el juego de volúmenes que decía Le Corbusier. Sin embargo, la arquitectura se vive en su interior, desde abajo, desde la persona. La Casa Folgoso trabaja desde la experiencia de recorrer el proyecto, como un montaje de sensaciones sensoriales único e irrepetible, en donde todas las circunstancias se dan cita para vivir la arquitectura desde lo más humano.
Con esta vivienda tratamos de captar el paso del tiempo sobre la arquitectura, desde su configuración espacial, con clarooscuros y volúmenes que fomentan la introducción del entorno en el interior hasta la elección de materiales, que no tratan de apagar u ocultar sino mostrar cómo el agua, el sol o la vegetación forman parte del recorrido del tiempo sobre la arquitectura. En palabras de Pallasmaa, tratamos de «proyectar un tiempo lento, grueso y táctil». Tratamos de buscar entonces los «secretos laberínticos que estimulan la imaginación y la llenan de expectación y estímulos».
Desde el punto de vista del programa, la vivienda se estructura en dos plantas. La superior es la pública, la que tiene estancias comunes, la más exterior y abierta, que se levanta mirando al paisaje que lo rodea. La inferior, por contraste, se sumerge en el terreno.
La planta pública lleva asociado el lenguaje metálico, tectónico y se construye con estructura de vigas de acero que se apoyan sobre un muro central de hormigón. La fachada será de vidrio y chapa de zinc. La planta privada se materializa mediante muros de hormigón que valen como soporte matérico de la ligera planta superior. La luz se introduce mediante huecos puntuales, rajas verticales en los muros.